EL PATRIMONIALISMO DE LA MEMORIA Y VERDAD HISTORICA DE ESPAÑA

EL PATRIMONIALISMO DE LA MEMORIA Y VERDAD HISTÓRICA DE ESPAÑA
..."No olvidamos recordar, no recordamos Olvidar..."

FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE Patrimonio de la Verdad Historica de España

Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, La Coruña, 4 de diciembre de 1892Madrid, 20 de noviembre de 1975), conocido como Francisco Franco o simplemente Franco, fue un militar español, general integrante del pronunciamiento militar de 1936 que desembocó en la Guerra Civil Española.
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martes, 29 de noviembre de 2011

" LA PASIÓN DE JOSÉ ANTONIO "

Entrevista con José María Zavala en Periodista Digital.-Nov 2011-

José María Zavala presenta “La pasión de José Antonio”

“Lo que vio el testigo del fusilamiento de José Antonio merece por sí solo el título de este libro”

Relata los dos intentos de Franco para rescatarlo de la prisión

Miguel Pato, 29 de noviembre de 2011 a las 10:55
 Hoy sería un político incómodo. José Antonio supeditaba sus propios intereses al interés general
José María Zavala./>

José María Zavala.

  • José María Zavala.
  • José María Zavala durante la entrevista en Periodista Digital.- Nov 2011-
El 20 de noviembre de 1936 fue fusilado en el patio de la cárcel de Alicante el fundador de Falange Española José Antonio Primo de Rivera. Se cumplen 75 años y José María Zavala publica una biografía de este abogado y político español que se centra en aspectos desconocidos de su persona, de su cautiverio y muerte. Además, Zavala revela interesantes movimientos políticos para salvarle o no de la muerte segura en aquel primer año de la Guerra Civil.
Con La pasión de José Antonio el autor quiere restañar lo que a su juicio son"fragantes injusticias" como la de incluir a Primo de Rivera en un censo de homosexuales célebres; y rescatar otros aspectos de su vida que han sido silenciados como sus numerosos amores.
Al margen de los asuntos de corazón, este libro indaga también en los últimos momentos de su vida recluido en la cárcel de Alicante. José María Zavala aporta la declaración judicial del miliciano que le dio el tiro del gracia y, por primera vez, ha conseguido que hable un testigo ocular del fusilamiento. Zavala subraya que
"Lo que ese hombre vio merece por sí sólo el título de este libro: La pasión de José Antonio."
Otro de los episodios de la vida del fundador de Falange Española en el que indaga Zavala es su relación con Franco y los intentos de rescate que con ayuda de los nazis orquestaron para sacar a José Antonio de la cárcel donde le esperaba la muerte.
En esta entrevista en Periodista Digital, José María Zavala cuenta que
"Lo que se ha dicho de que Franco asesinó a José Antonio porque no hizo lo que estuvo en su mano para rescatarle es falso. Desde el soborno hasta el canje de prisioneros pasando por el golpe de mano hubo varios intentos."
"Lo que sí es cierto es que hubo un momento, fracasados los intentos anteriores, en que el rescate no era ya prioridad. Franco ya no mostraba tanto interés. De entre sus aliados alemanes surgió la duda de si sería bueno que hubiera dos cabezas."
El autor confiesa que el aspecto político del personaje no es lo que le ha atraído para elaborar este libro.


"Me atrae el personaje de carne y hueso. Cuelga la toga de abogado por defender la memoria de su padre y ofrece su vida por la defensa de sus ideales".
"José Antonio tiene cierto paralelismo con Andreu Nin al que también he biografiado (Buscando a Andreu Nin). Aunque estaba en las antípodas de mi pensamiento político como líder del Partido Obrero de Unificación Marxista es desollado vivo porque querían que se confesara espía de Franco".
"Son cosas que enaltecen a cualquier persona. Estar dispuesto a entregar su vida por algo en lo que cree".


Para José María Zavala si José Antonio hubiera sobrevivido se hubiera convertido en un político incómodo.
"Encarnaba unos valores humanos que, aplicados a la política, tienen un inmenso valor. José Antonio ponía por delante de sus propios intereses el interés general."


'KADISH' POR FRANCO, UNA VERDAD PARA LA HISTORIA


“El Generalísimo Franco, Jefe del Estado español, falleció el 20 de noviembre de 1975. Al margen de cómo le juzgará la historia, lo que sí es seguro es que en la historia judía ocupará un puesto especial. En contraste con Inglaterra, que cerró las fronteras de Palestina a los judíos que huían del nazismo y la destrucción, y en contraste con la democrática Suiza que devolvió al terror nazi a los judíos que llegaron llamando a sus puertas buscando ayuda, España abrió su frontera con la Francia ocupada, admitiendo a todos los refugiados, sin distinción de religión o raza. El profesor Haim Avni, de la Universidad Hebrea, que ha dedicado años a estudiar el tema, ha llegado a la conclusión de que se consiguieron salvar un total de por lo menos 40.000 judíos, vidas que se salvaron bien directamente a través de intervenciones españolas de sus representantes diplomáticos, o gracias a haber abierto España sus fronteras”. Estas líneas no proceden precisamente de la pluma de algún nostálgico del franquismo, sino que fueron publicadas, en 1976, con motivo del aniversario de la muerte de Francisco Franco, en el editorial de The American Sephardí. No son, por otra parte, el único argumento con el que se defiende el papel de Francisco Franco en la salvación de las vidas de miles de judíos durante la II Guerra Mundial y que reúne, desde 1975, cada 20 de noviembre en numerosas sinagogas de Estados Unidos, a miles de hebreos que rezan su kadish (oración de duelo) en memoria de tan controvertida figura de la historia de España.
Adolf Hitler y Francisco Franco en su histórico encuentro en Hendaya (23 de octubre de 1940).
Testimonios como el del rabino Chaim Lipschitz, del seminario hebreo Torah Vodaatth an Mesivta de Brooklyn (“Tengo pruebas de que el Jefe del Estado español, Francisco Franco, salvó a más de sesenta mil judíos (….). Ya va siendo hora de que alguien le dé las gracias por ello”), del historiador Enrico Deaglio en su libro La banalidad del bien (“Si bien el papel de la España franquista en las operaciones de salvamento de los judíos europeos ha sido silenciado casi del todo, fue decididamente superior al de las democracias antihitlerianas. Las cifras varían entre 30.000 o 60.000 judíos liberados del holocausto”) o del filósofo e historiador alemán Patrick von zur Mühlen en cuyo libro Huida a través de España y Portugal podemos leer “España hizo posible que más de 50.000 disidentes y judíos escaparan de los nazis” , han contribuido a que en la tradición judía de los denominados Libro de la Muerte (enemigos de Israel) y Libro de la Vida (amigos y protectores) el nombre de Franco figure en este último.
¿A dónde y a qué tiempo podemos remitirnos para encontrar el origen de estas teorías de agradecimiento a Franco por parte de los judíos cuando, aunque teóricamente neutral, se sabía perfectamente del pacto de Generalísimo con Hitler? Pues, en primer lugar, ni más ni menos que a Budapest (Hungría), verano de 1944, ciudad a la que llega, como encargado de negocios de la embajada española, Ángel Sanz Briz, uno de los tres españoles (los otros dos son Eduardo Propper y José Santaella) que recibieron, al igual que el mítico Schindler, la distinción de Justo entre las Naciones otorgada por el Estado de Israel. En la página web del Museo del Holocausto (Yad Vashem) leemos, al respecto de Sanz Briz: “Inmediatamente después del comienzo de las persecuciones contra los judíos húngaros ofreció en nombre de su gobierno proveer pasaportes a judíos de origen español y negociar por su protección con las autoridades de Hungría. Sanz Briz recibió el consentimiento de otorgar esos derechos a 200 judíos españoles pero los amplió por su cuenta a 200 familias y luego incrementó el grupo una y otra vez. También hizo alojar a judíos en edificios rentados por él en Budapest bajo la protección de la bandera española”.
En torno a seis mil vidas salvadas se le atribuyen a Sanz Briz y a su compañero en la embajada, el italiano Giorgio Perlasca (al que Franco otorgó pasaporte español por combatir en las filas de los nacionales durante la guerra), otro Justo que en el 91, un año antes de morir, escribía al rey Juan Carlos: “Ha sido para mí un gran placer trabajar por cuenta de España, país al que siempre me han ligado tantos vínculos, por la salvación de tantas vidas humanas, y lamento no haber podido, o sabido, hacer más”.
¿Actuó Ángel Sanz Briz por cuenta propia o con permiso de Franco? Esa es la gran pregunta, claro, pero si en su caso en Yad Vashem no hallamos respuesta sí la encontramos en el de Eduardo Propper de Callejón, diplomático de alto rango de la embajada española en París cuando las tropas alemanas invadieron Francia, que se distinguió por conceder cientos de visados a judíos franceses para que accediesen a territorio español: “En marzo de 1941, el ministro de Relaciones Exteriores español Ramón Serrano Suñer ordenó al embajador en Vichy, José Lucrecia, la suspensión inmediata de Propper de sus funciones en la embajada (…). El embajador trató de apelar la decisión, aduciendo que Propper había recibido recientemente una distinción honorífica del propio mariscal Petáin, pero el ministro denegó la petición respondiendo que no lograba comprender las razones que podría haber tenido el gobierno francés para otorgar una medalla a un funcionario español al servicio de los intereses judíos”.
Eso sí, no olvidemos que Serrano Suñer, que nunca ocultó su admiración por el nazismo (se le acusa de haber dado la orden de confeccionar un presunto Archivo Judaico o lista de judíos españoles que se le entregó a Himmler pero cuya existencia nunca ha sido probada), cesó a su vez como ministro de Exteriores en septiembre de 1942.